viernes, 16 de marzo de 2012

DICCIONARIO DEL EUSKERA RESIDUAL DE VALDIZARBE Y VAL DE MAÑERU

Autor:

Fernando Pérez de Laborda

Colaboradores:

Alberto Beriáin
Jon Erice
Nacho Aldaya
Joaquín Azparren
Julio Laita




Pica sobre este link para consultar el diccionario del euskera residual en el castellano de Valdizarbe y Val de Mañeru: 

DICCIONARIO



A pesar de la desaparición del euskera en Valdizarbe y Val de Mañeru a principios del siglo XX y de la época de exclusión y desacreditación en la que se vio sumido el idioma durante cuatro décadas, no se pudo evitar que el habla de uso común durante siglos siguiera presente entre sus habitantes por medio de voces que no eran fácilmente sustituibles. Los apellidos, nombres de casas, topónimos, pseudónimos, etc. daban buena muestra de la presencia que había tenido el idioma hasta hace bien poco. La lista es larga y probablemente se podrían aportar miles de datos sobre el euskera de la época ateniéndonos exclusivamente a analizar los nombres de los términos de ambos valles. Es de sobra conocido el fenómeno de la riqueza de toponimia de la cultura vasca, donde los nombres de los términos se vinculan a un mundo espiritual y cultural que se encuentra muy estrechamente relacionado con la tierra. Cada realidad geográfica y cada pequeño paraje, finca o corraliza era personalizada con un nombre generalmente compuesto y que en nuestro entorno, como ya he dicho, se pueden contar por miles.
Pero toda esta onomástica tiene la particularidad de componerse de vocablos que han perdido su sentido léxico. Ya nadie sabe lo que significa su apellido y pocos son los que saben el verdadero significado de la palabra que designa a su pueblo. En algunos casos, véase el topónimo Gares, ni siquiera está claro.
Pero no ocurre lo mismo con el léxico residual vasco que todavía permanece vivo en el habla castellana de la zona. Algunas voces nos siguen resultando muy familiares y serán muy difíciles de sustituir dada la estrecha vinculación de estas con determinados fenómenos casi exclusivos de nuestra tierra, como es el caso del sirimiri, en otras regiones llamado calabobos.
El vocabulario navarro que José María Iribarren recogió durante los años cincuenta es fundamental para entender este léxico. Él fue el primero que se molestó en compilar un diccionario que, a decir de los entendidos, es un trabajo único en su género. En este léxico que aquí presento quedan registradas más de 400 palabras recogidas por él, muchas de las cuales también han sido corroboradas por las distintas fuentes que me han ido llegando de todo el valle. Pero que en Añorbe al refrigerio se le llame chanchaco o al mal olor pichurrín, eso es algo que sólo él menciona. Su diccionario me ha servido en muchas ocasiones para encontrar referencias que de otra manera hubieran sido muy difíciles de rastrear. La palabra muchicharco con la que, según una de las fuentes, se designaban en Obanos a los entunicados de Semana Santa tiene que estar sin duda relacionada con la registrada por él en Espinal como muzizarco y que designa a una figura zarrapastrosa. 
La segunda fuente principal de este léxico hay que destacarla por su valor científico y su trabajo de metodología. El “Estado actual de la onomástica botánica popular en Navarra” de Javier Irigaray Imaz es una tarea ingente, escrupulosamente sistemática, y que sin duda, algún día, servirá para aclarar algunas diferencias dialectales del euskera en Navarra. Las encuestas realizadas en los años setenta, a pie de camino, a los pastores de Valdizarbe y Val de Mañeru, son tan sorprendentes y admirables que el mismo Irigaray no tiene más remedio que deducir y reconocer “lo reciente de la pérdida del vascuence como lengua de uso común en Valdizarbe”. Los correspondientes cultismos castellanos todavía no habían penetrado en el valle, e incluso habla de lo realmente insólito de algunas voces, como saras para sauce, orréa para enebro o korostia para acebo, que son los registros más meridionales encontrados por él en todo Euskal Herria.
He tenido en cuenta también otros trabajos como el estudio etnográfico de Obanos elaborado por María Amor Beguiristáin Gurpide y Fco. Javier Zubiaur Carreño, el vocabulario popular de Luís Bacáicoa publicado en la revista Entorno, el libro de Jesús Alegría Armendáriz sobre Artazu y el libro sobre la historia de Enériz escrito por Rafaél López Velasco.
Pero a quienes de verdad debo agradecer este diccionario, sin cuya colaboración hubiera sido imposible, es a las siguientes personas: Alberto Beriáin de Gares, Jon Erice de Uterga, Nacho Aldaya y Joaquín Azparren de Añorbe y Julio Laita de Zirauki. El trabajo de recogida de datos realizado por ellos en los últimos años ha servido para poder completar este léxico básico del vocabulario vasco en el habla castellana del valle. Y esta era una tarea absolutamente fundamental, porque estas palabras son uno de los vestigios vivos más importantes de una cultura que ha sufrido y sigue sufriendo de un atropello deliberado (véase en este mismo blog el artículo sobre el topónimo Gares) y que se siente omnipresente en el valle, igual hacia dónde se mire, por medio de toda su onomástica: antropónimos, topónimos, oicónimos, pseudónimos, hipocorísticos, etc.
Hay que destacar, por otra parte, que el empeño que he puesto en analizar y, sobre todo, contextualizar cada palabra para darle vida y que no se quede en un mero término vacío de contenido, hace que este trabajo sea casi más un estudio sociolingüístico de la sociedad que un simple vocabulario.
Es importante recalcar que el diccionario se encuentra todavía en fase de preparación y que se irán haciendo mejoras a medida que se vayan encontrando palabras y palabros y corrigiendo todas las dudas. A pesar de todo he decidido colgarlo en este blog para que pueda ser consultado y por si alguien tiene alguna sugerencia, que siempre será bienvenida.
He decidido tambien realizar un diccionario de 'dos velocidades', remarcando dos tipos diferentes de entradas: las que están en NEGRITA, que considero de alguna manera vinculadas con el euskera, y otro tipo de voces en minúscula que me parecía que debían ser tenidas en cuenta.

viernes, 20 de enero de 2012

Martín Ximenez de Benegorri XVII. mendeko Garesko elizetako bikario euskalduna

Koldo Colomok idatzitako artikukua

Trentoren kontzilioak eliza katolikoari haize berritzaileak eman zizkion. Europan sortzen ari ziren mugimendu protestanteen zabalpenari aurre egiteko beste jokamolde baten beharra zuen elizak. Trentok ezarritako aldaketek errenazimenduko kultur kutsu nabarmena zuten eta gizalaguna, formakuntza edota tokiko hizkuntzen erabilera ezinbestekoak ziren modu ulergarrian zabaltzen ahal izateko katolizismoaren doktrina.

Gogoan izan behar dugu XVI. mendean heresiaren aurkako borroka biziki nabarmena izan zela Nafarroan, garai eta behe nafarrak zatikaturik baitzeuden. Nafarroa beherako errege-erreginak protestanteak ziren eta, ordea, konkistaturiko Nafarroa Garaiko erre-erregin espainiarrak katolikoak. Baxenafarroan izkribu protestanteak euskaraz idazten hasi ziren herritarrek protestantismoaren doktrina hobeto uler zezaten, eta honen adibide gisa Joane d’ Albret Nafarroako erreginak 1571. urtean bultzatu eta Leizarragak latinatik itzuli zuen “Iesus Christ Gure Iaunaren Testamentu Berria” liburua dugu.
     
XVII. mendean katolizismoari fededunen atxikipena bermatze aldera doktrina azterketa eta aitorpena ezarri zen. Horretarako herritarren hizkuntzaz predikatu behar zuten apaizek, ordura arte erabilitako latina elizako une berezietara baztertuz. Horrela izanik helduek eta umeek katekesira joan beharra zuten, bereziki garizuman, eta bukatzean, konfesorearen aurrean otoitzak eta doktrinari buruzko azterketa egin behar zuten ongi ikasi zutela erakusteko. Soilik azterketa hau gaindituz barkamena eta jaun hartzea egiteko eskubiderik lortzen ahal zuten fededunek.

Testuinguru honetan Garesko Udalaren akta liburuan Ximenez de Benegorri apaizaren izena atzematen dugu. Juan de Undiano Arnotegiko ermitau olerkigilea, Muruzabalgo Juan Juaniz de Etxalar Kalahorrako artzapezpikua izan zena eta Juan de Beriain Utergako abadea garaikideak eta agian lagunak zituen, guztiak euskadunak. Benegorri lizentziatua zen eta San Pedro elizako bikario izan ostean Santiago elizako bikario lanpostua lortu zuen. Ezbairik gabe garai hartan euskara jakiteak lanpostua eskuratzen lagundu zion. Etorri handiko gizona bide zen eta elizako sasoirik berezieneko sermoiak prestatu ohi zituen. Garestar gehienak, euskaldun elebekarrak izanik, doktrina katolikoa ederki ikasteko euskaraz egin behar zen, Garesen hain zuzen ere, hegonafarreraz, hots, Izarbeibarko euskalkiaz. 1614. urtean euskarazko sermoiak emategatik 3 dukado kobratu zituen Benegorrik.1619. urtean 100 erreal garizumako sermoiengandik ordaindu zizkion Garesko Udalak eta 1630. urteko garizumako sermoiei esker 9 dukado eta erreal bat irabazi zituen. 1631n hil zen.

Sermoiak, ezagutzen ez baditugu ere, galduriko euskararen lekuko ederrak izanen zirelakoan gaude.

sábado, 15 de octubre de 2011

A MODO DE INTRODUCCIÓN

Autor:
Fernando Pérez de Laborda

 
Colaboradores:
Koldo Colomo
Xabier Vélez
Alberto Beriáin
Jon Erice
Nacho Aldaya
Joaquín Azparren
Julio Laita
Fernando Maiora


Este estudio pretende ser un pequeño intento de arrojar luz sobre un pasado que hasta hace bien poco nos era absolutamente desconocido. En él se ha recogido no sólo un pequeño diccionario del euskera residual que ha permanecido vivo hasta nuestro días en el castellano de la zona, sino también una recopilación cronológica de todas las referencias que se han hecho al euskera en Valdizarbe y Val de Mañeru en los últimos siglos. Con el tiempo tendrán cabida otra serie de artículos como, por ejemplo, el trabajo de investigación realizado junto con Koldo Colomo sobre el topónimo Gares.

Desde el primer momento que me lance a rastrearle la historia al euskera del valle me encontré con que la panorámica general era bastante difusa puesto que los datos estaban desperdigados por diferentes medios. Fue entonces cuando me propuse como tarea el clasificarlo de tal manera que todas las reseñas estuvieran, para su consulta, en un mismo formato. Ese primer trabajo de investigación que se publicó como anexo en el libro de Aitor Arana Diccionario Castellano-Vasco de Valdizarbe pretende ahora ponerse al alcance de todos con la intención de ir añadiendo la nueva documentación que vaya surgiendo y así poder mantenerlo al día.

Una de las circunstancias que más me ha sorprendido desde el comienzo de la recopilación es la cantidad de testimonios que han ido emergiendo de la nada desde hace unos treinta años. El hecho de que hasta 1993 no hubieran aparecido más que una docena de datos implicaba el no poder sentar una teoría suficientemente sólida. Partiendo del hecho indiscutible de que Valdizarbe ha sido euskaldun hasta hace bien poco, las dos preguntas que me asaltaban eran las siguientes: ¿Qué extensión había tenido a lo largo de los siglos?, ¿con qué intensidad se había hablado? Recabar datos que precisaran definitivamente la extensión e intensidad con la que se había hablado esta lengua era la tarea más importante. Una vez realizada esta recopilación he creído necesario descomponer el trabajo por siglos para así poder extraer algunas conclusiones que serían corroboradas por los datos aportados.

Luis Luciano Bonaparte (sobrino de Napoleón), clasificó el euskera de Puente la Reina como el subdialecto más meridional del dialecto Alto Navarro Meridional, un dialecto que abarcaba toda la cuenca de Pamplona hasta Irurtzun, Urraul, la Valdorba, Roncesvalles y Valdizarbe. Este habla fue desapareciendo y hoy en día sólo en Erro y Esteribar permanece vivo. Todavía está por confirmar si es éste el mismo dialecto que se hablaba en Artajona, Estella y Val de Mañeru, algo que parece lo más probable porque los datos, por ahora, no apuntan lo contrario.




En su estudio sobre el dialecto del euskera hablado en Valdizarbe Pedro de Yrizar realiza un sencillo cálculo basado en las referencias de la época. Teniendo en cuenta la documentación que sitúa a Valdizarbe en una zona de mínima intensidad que colinda con Orendáin y Soracoiz (Guirguillano), pueblos de máxima intensidad de la lengua, se atreve a arrojar un dato que puede no andar muy lejos de la realidad lingüística del momento: que hacia 1863, cuando Napoleón publicó su Cart des sept provinieses basques, en donde se imprimió su ya famoso mapa de la división del euskera en dialectos y subdialectos, prácticamente todos los mayores de 51 años fueran euskaldunes, lo cual significaba que la variedad contara con unos 1600 vascófonos. Esta referencia me parece importante porque demuestra con precisión un hecho que van ratificando los datos: que esta generación fue la última a la que le fue trasmitida el euskera (yo calculo que la última trasmisión se realizaría en Legarda y Uterga en la segunda mitad del siglo XIX) y que los últimos supervivientes de esta generación fueron los últimos portadores de un dialecto que pervivió en ellos (medio muerto) hasta 1930. Hoy, 150 años después, es probable que está cifra sea pronto rebasada, teniendo en cuenta que durante el curso 2008-2009 hubo 207 matriculados en el modelo D de Puente la Reina y que cada año salen de allí unos 25 niños y niñas alfabetizados.



Son estos datos cifras que a primera vista puedan sorprender, porque uno no se hace a la idea de que un idioma haya desaparecido sin dejar rastro en tan corto intervalo de tiempo. Sobre este punto convendría resaltar un aspecto importante: que es de fuentes escritas de lo que verdaderamente escasea el euskera, aunque éstas vayan emergiendo con cuenta gotas. De lo que no se puede dudar es del rastro que ha dejado el idioma en topónimos, oicónimos (nombres de casas), pseudónimos y apellidos, y de los cientos de préstamos del euskera que utilizamos en nuestro castellano diario. El vocabulario de nuestros abuelos y abuelas es sabio y está suficientemente fundado, así que no nos empeñemos en contradecirles cuando nos hablen de la mermelada de melona, porque tanto ellos como nosotros ignoramos la procedencia del término: el dialecto del valle ha llamado tradicionalmente melona a lo que los otros dialectos denominaban meloia o melonea.

Pero esto no pretende ser una lección lingüística sino, como ya he observado, una recopilación de datos que precise al máximo la extensión e intensidad con la que se hablado el euskera en el valle y su entorno al cabo de los siglos. Cualquier información sobre un nuevo dato que surja será bien recibida y rápidamente incorporada para ir armando ese pasado reciente que la misma historia tan solapadamente nos fue desmontando.

 
Relación de abreviaturas usadas:

ADP: Archivo Diocesano de Pamplona
AGN: Archivo General y Real de Navarra
C: Caja
EV: El Euskera en Valdizarbe (Testimonios escritos y orales). Ayto de Puente la Reina, 1993.
FLV: Fontes Linguae Vasconum
IH: Izarbeibarreko hiztegia
J.J.: Jimeno Jurio
L: Legajo
NHE: Navarra, Historia del Euskera
PB: Paul Brocar. Sur l´Origine Et La Repartition De La Langue Basque. Ernest Leroux, Editeur. Paris, 1875.
PN: Protocolos notariales
RHEN: Retroceso histórico del euskera en Navarra
XV: Libro sobre Puente escrito por Xavier Vélez y que todavía está por titular y publicar. El libro está cronológicamente ordenado por fechas.

(1) Aclaración: Los mandatos de visita son inspecciones realizadas por mandato del obispo, suelen ir firmadas por el visitador, y contienen apuntes espontáneos del cura, como certificación de haberla comunicado a los feligreses. (J.J.: NHE, pág. 107)

miércoles, 20 de julio de 2011

Gares. Historia de un topónimo

Koldo Colomo Castro
Fernando Pérez de Laborda
2011

En este artículo hemos recogido los datos históricos que hacen referencia a la palabra Gares para poder dar una visión histórica del topónimo vasco de Puente la Reina, localidad de Navarra, y en particular, de las personas que lo utilizaron y sus motivaciones. Los datos nos transportarán a un periodo que comienza en época medieval y finaliza en los comienzos del siglo XXI.

Los datos más antiguos

Por lo que hasta ahora sabemos Gares es el nombre de una villa nueva con el que se designa a Puente la Reina, pueblo fundado por Alfonso el Batallador en 1122. La única población anterior que conocemos a través de los documentos antiguos en el entorno fue la de Murugarren, tal y como aparece en el documento de concesión de los fueros a la villa. La actual ubicación geográfica de Murugarren está en el término denominado El Reducto, sobre el actual cementerio. Hay que decir que para la época de la fundación el puente estaba construido y conocemos, en una donación del rey Sancho Ramírez en 1093, la presencia de la iglesia de San Salvador en las cercanías del puente (1).

La primera referencia histórica conocida data de 1244, año en el que se elaboró en Olite un censo que coincide con las efímeras estancias del los reyes Teobaldos. Es ésta una época en la que se va configurando la función del apellido familiar, tal y como se entiende hoy en día. Se enumera en el registro una larga lista onomástica conformada por patronímicos, hipocorísticos, gentilicios, oficios, condición social y cualidades físicas y morales. Están transcritos, indistintamente, en euskera y castellano, algo que no deja de tener su importancia y que da una idea de la presencia del euskera en la zona de Erriberri. Se hace constar por tres veces a un tal G. Iohan Garesco (G. Iohan de Gares) vecino del barrio de la Solana, en los censos de 1244 y 1264 (2). Es muy razonable pensar que hace referencia a Puente la Reina, no sólo por la cercanía geográfica y cultural, sino también porque aparecen otros gentilicios vecinos como Annorbe, Ucar, Tirapu y Legarda y pueblos de las cercanías como Beruinçana y Artassona.

No conocemos ninguna otra referencia al topónimo Gares durante los siguientes 300 años, hasta que aparece un dato aportado por Fernando Maiora y recogido en los archivos municipales de Artajona (3). Se trata de un documento de 1564 en el que se cita el nombre de pila de una mujer y, a modo de apelativo, su procedencia, ya que por entonces no estaba universalmente extendido el uso del apellido, Graciana de Gares hija de Juanes de Gares y de Maria de Eraul su mujer se bautizo en seis de febrero de 1564. En el mismo libro, pero unos años más tarde, se cita la muerte de un vecino de Artajona que tenía por nombre el gentilicio de Gares y que falleció el 3 de noviembre de 1580, después de recibir los santos sacramentos.

En 1605 encontramos en un documento de Uterga-Olandain, citado por el historiador artajonés Jimeno Jurío, la mención de una viña situada en Garesbidea o, lo que es mismo, en el camino de Puente la Reina (4).

De sobra conocida es la dificultad que tenían los escribanos para transcribir los documentos en una lengua que ni siquiera la habían visto nunca escrita. No es por eso extraño que, durante los juicios, fuera solicitada habitualmente la labor del intérprete y que, en consecuencia, apenas aparezcan textos de la época en euskera. Las frases encontradas en euskera que hacen referencia al valle son pocas y por eso mismo hay un documento de 1646 que merece la pena destacarse por ser la primera vez que se hace mención de Puente la Reina como Gares en un documento oficial. El expediente es un juicio entablado entre familiares destacados de la nobleza local de Adiós con motivo de una aclaración de deudas. Ricardo Urrizola nos describe la intención de Juana de Cia de volver a Puente la Reina tras la muerte de su marido y cómo su cuñado le espeta: Joana, badaquizu nola zorrnayzun Zaragozaco arzobispoaren erraciotatic anis diru eta joan baño lenago Garessa eguinzadazu claredade bat (5). Durante el proceso vuelve a trascribir el escribano estas mismas palabras, aunque esta vez pone Garesa (a Gares).

En el siglo XVII dos historiadores de gran relevancia, el suletino Oihenart y el altonavarro Jose Moret, vascoparlantes, citan el nombre de Gares. Oihenart dice que no es nuevo que una misma población sea designada con doble nombre, uno vulgar o romano y otro vasco; así observamos que pamplona se llama en vasco Iruna, Olite Erriberri, Puente la Reina Gares. Por su parte Moret  habla en una obra de 1665 de el nombre primitivo, que oy día retiene de Garès, y con que llaman todos los naturales vàfcongados, asegurando también que el nombre de Puente la Reina es más moderno (6). El nombre de Gares sería el comúnmente extendido en un pueblo que era euskaldun monolingüe y que, seguramente, utilizaba el castellano sólo en los documentos oficiales. El propio Moret es el responsable de la teoría de que Gares fue el antiguo lugar de los Carenses, población de época romana citada por Plinio. Este dato, que hoy día se ha demostrado erróneo ya que actualmente se localiza en Santa Cara, condicionó la visión del topónimo por parte de las siguientes generaciones, otorgando un grado de nobleza a la villa debido a su antigüedad, y será repetido en siglos posteriores por otros autores e incluso por los propios puentesinos en algunos documentos de carácter oficial.

No es sólo Moret quien nombra a Puente la Reina por su denominación vasca. En la misma época, a mediados del siglo XVII, Sylvian Pouvreau, cura de Bidart que aprendió el euskera de adulto, cita textualmente en una de sus obras “Gares pour dire Puente la Reyna, ville de Navarre”(7).

Jimeno Jurío y los colaboradores que participaron en la magna obra de 59 volúmenes sobre toponimia de Navarra, recogen más datos desde la toponimia cercana, en concreto los caminos a Puente o Garesbidea que aparecen documentados en distintas localidades cercanas a Puente la Reina-Gares como Enériz (1680), Uterga (1711), Zizur (1837), Mañeru (Gares aldea 1783), Galar (1722) y Subiza de Galar, en esta última con las variantes Cares bidea y Gares bidea. También en Zizur se recoge Guareste ondoa que podría tener alguna relación con nuestro nombre (8).

Además el historiador artajonés recogió el gentilicio de Garestar o Garesdar, que aparece en 1687 en una casa de Olkotz de nombre Garesdarrenea, la casa del de Gares (9).

En 1698 tenemos un dato concluyente, en el que se equipara el término Gares a los más comúnmente aceptados de las grandes capitales vascas. El escritor estellés Baltasar de Lezáun y Andía lo expresa con gran claridad cuando señala que en este Reyno, Pamplona se llamó también Irunia y Puente la Reyna Gares, y, fuera de él, la ciudad de San Sebastian Dobastia, y así otros muchos, pórque en el idioma basconico tenían un nombre y otro en el romano (10).

Juan Bautista Gámiz Ruiz de Otero, nacido en 1696 y fallecido en 1773, fue un fraile alavés que dejó escritas diversas redondillas en castellano y euskera. Vivió en Iruña y de su relación con Puente dejo escrita una en la que aparecen apodos castellanos y vascos de sus habitantes. Uno de sus escritos se lo dedica a Puente titulándolo: “Euscaraz gaiztoetan. Ofrecimendu batzuc, au, eguinza, Garezeraco” (para Gares) (11).

Gares, símbolo de nobleza

A finales del siglo XVIII el topónimo aparece, esporádicamente, en algunos documentos de carácter oficial, dando continuación a la idea desarrollada por Moret. Así, en 1786 lo encontramos en el libro del Inventario y relación de la fundación de este convento de Sancti Spiritus y otros varios acontecimientos muy notables, en el que dice ser escrito en Puente la Reyna que agora quinientos y mas años se llamo Gares (12).

En 1790 encontramos un nuevo dato que incide sobre la idea del reconocimiento de la nobleza de la villa a través de la antigüedad de su nombre. Es el año en el que finalizan las obras de construcción del canal de riego o regadío, publicándose para tal evento la Noticia del importante canal de regadío de la Villa de Puente la Reina en el Reino de Navarra, un documento significativo desde el punto de vista etnográfico y técnico (13). Al comienzo del informe se puede leer, a propósito del nombre de la villa, el siguiente texto: …conocida en tiempos de los romanos por los carenses, cuyo nombre conserva en el día su idioma nativo vascongado…

En 1802 J. Traggia, siguiendo probablemente a Moret, escribe en el diccionario de la Real Academia de la Historia el siguiente texto: …el mismo nombre de Gares con que siempre ha sido y es denominada en su lengua nativa bascongada, con el cual únicamente en el día es conocida por todos los muchos tragineros de vino que allí concurren (14).

Un topónimo en retroceso

Como explicaba Moret el nombre de Gares estuvo directamente ligado al uso de la lengua vasca en el pueblo y, por esa misma razón, permaneció vivo mientras ésta fue empleada por los lugareños. Sin embargo, a lo largo del siglo XIX el euskera fue desapareciendo silenciosamente del valle, circunstancia que conllevó no sólo la perdida de un mundo conceptual o cosmovisión, sino el riesgo de desaparición de un topónimo, tan directamente vinculado con el idioma nativo (15).

A pesar de esta situación de pérdida todavía encontramos algún dato interesante sobre Gares como el que nos señala el historiador artajonés Fernando Maiora en un año sin concretar del siglo XIX: …y la ermana de Gares vive en la calle de la Aduana, nº 45 cuarto 3º, se llama Faustina Hastiz (16).

En 1868 se divulga un poema, posteriormente publicado por la Revista Euskara en 1880, que honra con aire melancólico la famosa Leyenda del Txori, pidiéndole a éste que no se aleje de los garestarras: ¿Non zera Txori maitea?/ ¿Non zera?, Garestarrai/ Ez aldezu berriz nai/ Icustamenic egin? (17).

Leandro Olivier, archivero del Ayuntamiento de Pamplona, recoge en 1870 una chanza que se recita en bilingüe empleando el euskera todavía vivo de Valdizarbe: ¿Qué dice el cura de Obanos? Bebamos. ¿El de Eneriz? Edan dezagun berriz. ¿El de Gares? Edan dezagun fuerte. ¿El de Larraga? Edan dezagun barra-barra. Aquí convendría subrayar la curiosidad de que el topónimo Gares todavía fuera utilizado en esta rima de palabras, que mezclaba con espontaneidad los dos idiomas (18).

El garestarra Xabier Vélez cuenta en su libro sobre Puente la Reina-Gares cómo en 1888 el Alcalde ordena y manda que en la Villa de Gares ningún iruñsheme ha de torear hasta que el Alcalde Jauna haga tres veces con el pañuelo zuri sembelen, sembelen, sembelen (19).

Ya en el siglo XX en 1913 y fruto del movimiento nacionalista del PNV-EAJ en Navarra se funda el Batzoki Garetarra de Garetz o Gares sito en el primer piso del número 77 de la Calle Mayor. Para entonces el euskera debía haber desaparecido casi por completo del valle (20). Entre los objetivos de los socios del Batzoki estaba fomentar la cultura vasca y defender el euskera. Sin duda se trataba, entre otras cuestiones, del reflejo de la recuperación de una lengua que estaba desapareciendo de manera irremediable.

En 1925 y unido al sentimiento de conservación de la lengua que se debió sentir como un proceso de pérdida imparable, especialmente sensible en un valle que fue muga meridional del euskera desde el siglo XVI, la asociación Euskararen Adiskideak colocó letreros fabricados en cerámica de color blanco y azul con el nombre castellano y vasco de todos los pueblos de Navarra (21). En Gares, y por lo que nos cuenta el historiador Alberto Aceldegui, el Ayuntamiento compró las baldosas en 1923 colocándolas en la torre del Relox, a la entrada de la vieja villa (22). Al igual que en otras poblaciones de Navarra, en Gares fueron dos los letreros que se colocaron, uno en dirección Iruña, conservado hoy día, y otro en dirección Lizarra ubicado en la casa del caminero junto al puente de hierro y actualmente desaparecido. Cabe decir como curiosidad que los letreros se mantuvieron durante el franquismo y que la palabra Gares lleva acentuación, tal y como los castellanoparlantes y euskaldunes del pueblo la pronuncian hoy día y también como Moret lo escribió en el siglo XVII.

1923. urtean erositako afixa.


En 1931, y en el contexto de los movimientos municipales a favor del estatuto vasco, el Alcalde de Puente, Joaquín Eyaralar Luis, y todos los concejales aprueban el siguiente texto en sesión extraordinaria: El Ayuntamiento de Puente la Reina, antigua villa de Gares, según nombre de la misma en nuestro idioma vasco…(23).

No tenemos ningún dato sobre el uso del topónimo durante el franquismo, aunque no nos cabe duda de que el nombre permaneció en la memoria de los garestarras. Muestra de ello es la que nos proporciona un ilustre músico y compositor hijo de la villa, Luis Morondo, fundador de la Coral de Cámara de Pamplona, al que le gustó siempre firmar bajo el pseudónimo de Garestar Koldo (24).

El reconocimiento oficial

No es hasta la última década del siglo XX cuando el topónimo aparece en los documentos oficiales del Ayuntamiento, pero sobre todo fue a partir de los años 70 cuando se fue popularizando con la ayuda del reconocimiento constitucional de la pluralidad de lenguas en el Estado (25). Desde los pañuelos de fiestas, pasando por el nombre de la discoteca, la orquesta del pueblo y hasta la jota de la procesión del patrón de la villa, cualquier motivo, desde casi todos los ámbitos culturales, sociales y políticos municipales, se convirtió en escaparate con el que poder mostrar su adhesión a un nombre que había sufrido la marginación de los documentos oficiales durante tanto tiempo.

El proceso de oficialización del topónimo vasco comenzó el 8 de marzo de 1988 con la aceptación del Ayuntamiento, por unanimidad, del escrito con firmas presentado por la Asamblea Local para el Desarrollo del Euskera, declarando el topónimo Gares como oficial a todos los efectos. También se remitió un acuerdo a Euskaltzaindia para que emitiera un informe preceptivo al respecto (26). Ese mismo año, el sacerdote y etnógrafo navarro Jose Maria Satrustegi, secretario general de la Academia de la Lengua Vasca, remite al Ayuntamiento un informe sobre el uso histórico del término Gares. Finalmente en 1991 y a través del Decreto Foral 229/1991 se reconoce la oficialidad del topónimo Gares para denominar la localidad (27).

Sin embargo, la interpretación jurídica de ese decreto por parte de ciertos sectores, tanto a nivel local administrativo como foral, consigue que el nombre sea una mera cuestión simbólica y que, a efectos legales, apenas se utilice. Se argumenta que el uso de la palabra Gares se debe realizar cuando la lengua de comunicación es en euskera y no en castellano. Como consecuencia el nombre de Gares no aparece en los letreros informativos, turísticos y de carretera. Tampoco en el censo y en el catastro, entre otros, y ha permanecido oculto, hasta el año 2010, en gran parte del uso oficial en la administración local debido a que, prácticamente en su totalidad, funciona en castellano.

En 2010 las recién aprobadas ordenanzas municipales del euskera de Puente la Reina-Gares volverán a incidir en la obligatoriedad del uso del topónimo como forma oficial del nombre de la villa (28).

Un paso importante en la generalización de su uso fue la resolución favorable de los tribunales ante una reclamación de un particular que solicitó la colocación de los topónimos euskaldunes en la rotulación de la recién construida Autovía del Camino, por pertenecer los pueblos por los que transcurre a la zona mixta (29). El Tribunal Superior de Justicia falló a favor de la demanda de colocación de los letreros en bilingüe, basándose en la Ley Foral del Vascuence de 1986. Recordemos que esta ley divide a Navarra en tres partes: Zona vascófona, mixta y no vascófona, otorgando diferentes derechos lingüísticos a los ciudadanos de una misma comunidad. Puente la Reina/ Gares quedó adscrito a la Zona mixta, lo que significa que su topónimo ha de ser reconocido de manera oficial. Pero el mismo Gobierno Navarro que la promovió presentó un recurso de casación frente a la decisión del tribunal que fue desestimado en 2009.

Sin embargo, en enero de 2011 los letreros en la Autovía del Camino no reflejaban los nombres en euskera y en contestación a una petición del alcalde de Puente la Reina-Gares para que se escribiera en los rótulos el topónimo vasco, el organismo competente del Gobierno de Navarra, recurriendo al punto 2b del acuerdo de gobierno de de 25 de septiembre de 2006, argumenta que los letreros se cambiarán a su debido tiempo, esto es, cuando sea necesaria una sustitución por razones de mantenimiento o renovación de la señalización (30).

Actualmente, en 2011, el topónimo Gares sigue sin estar presente en la señalización viaria que realiza el Gobierno Foral.

Autovia del Caminon 2011ko ekainaren 6an ateratako argazkia.



Algunas explicaciones curiosas sobre el nombre de Gares

Como hemos visto anteriormente, ya en el siglo XVII Moret había relacionado la palabra Gares con los pueblos carenses de época romana.

Alejandro Díez y Díaz a pesar de que admite que “ni los más expertos vascófilos han sabido dar explicación convincente de la palabra Gares” se aventura a dar una hipótesis sobre su origen (31). Dice que puede tener relación con Murugarren o Muru-garreiz tal y como lo recoge Florencio Idoate. Garreiz se convertiría así en Gares. Aunque hay que reconocer que la hipótesis resulta atractiva, ha sido totalmente descartada por Mikel Belasko, experto en toponimia navarra, quien niega la evolución de la palabra Garren a Gares (32).

El historiador local Alberto Aceldegui (33) nos recuerda una explicación popular y simplista del nombre, relacionándolo con la palabra garia, trigo en euskera, ya que la zona ha sido tradicionalmente productora de cereal (34), y lanza una hipótesis sobre si el origen del nombre deberíamos buscarlo en el latín a través de la palabra “cares”, término referido a la ciudadanía en la antigua roma. Como respuesta a esta hipótesis Mikel Belasko argumenta que si el origen fuera la palabra latina “cares”, sería de esperar una terminación en –tz, esto es, Garetz (35).

Desde un punto de vista arqueológico-histórico, hay que recordar que en el término no se han encontrado vestigios arqueológicos importantes, ni datos literarios de época romana (36). Tampoco conocemos otras poblaciones con el nombre de Gares, aspecto que, de ser cierto el origen de la palabra, sería lógico encontrar. Por último, recordar que la mención más antigua que conocemos y que se remonta al siglo XIII ya aparece escrita con G y no con C (Garesco).

Significado de Gares

Desconocemos el significado del topónimo Gares, como también su antigüedad y su ubicación geográfica. Mikel Belasko advierte que su etimología es incierta y que quizás pueda tener alguna relación con el topónimo Sotés, ubicado en el Señorío de Sarría y perteneciente al propio municipio. Añade también que en Oteiza (Navarra) hay un topónimo similar que, al menos desde el siglo XVI, se viene denominando Gares o Garos (37). La terminación –es no encuentra una explicación sencilla en euskera y se podría relacionar con algunas nombres romances de poblaciones del este de Navarra y de Aragón pero, ya que todos ellos comparten terminación Uscarrés, Arboniés…. (38)

Conclusión

El nombre de Gares se ha transmitido principalmente de forma oral entre los vascoparlantes, de todas las clases sociales, generación tras generación, durante al menos ocho siglos. En Valdizarbe la transmisión del euskera se perdió a finales del siglo XIX aunque los últimos vascohablantes murieron en las primeras décadas del siglo XX. Se podría decir que durante el siglo XX fueron los movimientos favorables a la conservación del euskera, vascoparlantes y amantes del euskera los que mantuvieron vivo el topónimo.

Su uso escrito responde a tres tipos de motivación. En la primera lo encontramos como gentilicio en censos y documentos que nombran personas procedentes de Gares, tal y como eran conocidos sus habitantes en Navarra y, por supuesto, en forma de topónimo como reflejo de una arraigada tradición oral. La segunda comienza en el siglo XVII, con el padre Moret, que abre una nueva acepción al relacionar la palabra Gares con los pueblos carenses de época romana. Gracias a ello, el topónimo, debido a su supuesta antigüedad, se convierte en un símbolo de nobleza para los habitantes de la villa y, aunque no aparece en la documentación municipal del Ayuntamiento, sí lo hace en documentos de carácter oficial e histórico. Finalmente el tercer tipo de motivación surge a partir de 1991, en el que gracias a la aprobación de la ley del vascuence de 1986, el nombre vasco se convierte en oficial, aunque su uso, hasta la actualidad, no ha sido siempre universal y se ha condicionado a cuestiones políticas. De todas maneras, hay que remarcar que, tras ocho siglos de tradición oral, el nombre de la villa pasa a ser oficial a finales del siglo XX.

En relación con su origen y a la luz de los datos presentados debemos suponer que el nombre vasco hace mención a la villa nueva de Puente la Reina, fundada en 1122, ya que no conocemos mención alguna sobre la existencia de otra población anterior, y la proximidad de las fechas de la fundación de la villa y de la aparición de la primera mención, poco más de un siglo de diferencia, nos hace pensar que desde el nacimiento de la villa los vascoparlantes la denominaban Gares (39).

Haciendo un somero repaso de los datos referentes al topónimo Gares el primer dato que conocemos se remonta al siglo XIII y está recogido en un censo olitense. En total son tres los apellidos en forma de gentilicio, todas anteriores a 1580; uno el oicónimo (nombre de casa), en 1687; ocho los topónimos aparecidos en los documentos, uno de los cuales aún pervive en Uterga, todos ellos entre 1605 y 1837; y quince las menciones que se hacen de gares y garestar como denominación del pueblo y sus habitantes, desde la primera vez que fue transcrita en 1646 hasta 1931, año en el que la lengua en el valle se da por desaparecida.

Sobre el significado de la palabra no podemos decir nada nuevo, exceptuando la crítica de algunas teorías lanzadas por historiadores, y añadir las orientaciones que nos aporta en toponimia Mikel Belasko, relacionando el nombre con otros topónimos del este de Navarra y Aragón.

Por último decir que la oficialización del nombre no ha traído consigo el pleno uso del topónimo, ya que el gobierno navarro no demuestra excesivo interés por acatar leyes o resoluciones que le obligan a poner los topónimos de las poblaciones navarras en bilingüe, en particular de las zonas declaradas por la ley del vascuence como mixta y no vascófona.

Eskerrik asko

Agradecemos la ayuda facilitada para la realización de este artículo a Xabier Vélez, Fernando Rey, Javier Armendáriz, Patxi Salaberri y, en especial, a Mikel Belasko.




Bibliografía

(1) Jimeno Jurío, José María (1999). “Puente le Reina. Confluencia de rutas jacobeas”, Revista Panorama 29, pp. 20-21. Concesión de fueros: “Un lugar bueno, amplio y espacioso, situado desde el citado puente hasta el prado de Obanos sobre Murubarren donde construyáis vuestras casas”, pp. 19-22, menciones a la iglesia de San Salvador. También del mismo autor (2007) “Merindad de Pamplona. Historia de Puente la Reina y Eunate”, en el prólogo de Javier Armendáriz Martija pp. 20-21.
(2) Ciervide Martinena, Ricardo y Sesma Muñoz, J. Ángel (1980). “Olite en el siglo XIII: población, economía y sociedad de una villa navarra en plena Edad Media”, Diputación foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, pp. 170, 364, 416.
(3) Maiora, Fernando (2004). “El euskera en Artajona”, pp. 70; 73.
(4) Jimeno Jurío, José María (2004). “Estudios de toponimia Navarra”, pág. 92.
(5) Urrizola Hualde, Ricardo (2004). “Valdizarbe y el euskera en el siglo XVII”, Fontes Lingua Vasconum XXXVI nº 96.
(6) Oihenart, Arnaud (1638) "Notitia utriusque vasconiae", www.memoriadigitalvasca.es/handle/10357/1905.03/38.9;05/67.38
Moret y Aleson (1665). “Investigaciones históricas de las antigüedades del Reyno de Navarra”, libro I, pág. 60, párr. 70.
(7) Pouvreau, Sylvain (1892) “Les petites ouvres basques de Sylvain Pouvreau” escrito por Julen Vinson
(8) Jimeno Jurío, José María (1988). “Toponimia de Navarra”, LIII, pág. 202, Puente la Reina-Gares y Toponimia oficial Navarra www.toponimianavarra.tracasa.es. También en (2004) ”Estudios de toponimia Navarra”, pág. 92.
(9) Jimeno Jurío, José María (1988). “Toponimia de Navarra”, LIII, pág. 202. Respecto a la terminación –dar en el gentilicio garesdarrenea Patxi Salaberri advierte que es una peculiaridad que se extiende por otras zonas de Navarra como Elkano, Gazolaz, y Sakana.
(10) Lezáun y Andía, Baltasar de. “Memorias Históricas de la Ciudad de Estella”, 1698, Pamplona, Gobierno de Navarra, cap. II, pág. 17-18.
(11) Goikoetxea, I. (1982) “Juan Bautista Gámiz Ruiz de Oteo. Poeta bilingüe alavés del siglo XVIII” (en Goikoetxea 2002:201) El lingüista Patxi Salaberri llama la atención sobre el uso de z por s. Al parecer el autor realiza esta sustitución también con otras palabras (esan-ezan).
(12) “Inventario y relación de la fundación de este convento de Sancti Spiritus y otros varios acontecimientos muy notables” (1786), ACSS archivos del convento de las Comendadoras del Sancto Spiritus. Referencia nombrada en Díez y Díaz, Alejandro (1977). “Monasterio de comendadoras de Zubiurrutia en Puente la Reina”.
(13) “Noticia del importante canal de regadío de la Villa de Puente la Reina en el Reino de Navarra” (1790), en Internet, Biblioteca Sancho el Sabio.
(14) Traggia, J. (1802). “Diccionario geográfico histórico del Reino de Navarra, Señorío de Vizcaya y provincias de Álava y Guipúzcoa”, Real Academia de la Historia, Tomo II.
(15) Arana, Aitor y otros (2009). “Diccionario castellano vasco de Valdizarbe”, pp. 211-212. Las conclusiones son fruto del trabajo de síntesis de Fernando Pérez de Laborda. También en www.euskeraenvaldizarbe.blogstop.com
(16) Maiora, Fernando (2008). “Euskera en la Valdorba II. Barasoain”, pág. 66.
(17) Revista Euskara III, 1880, pp. 185-186.
(18) Garesko Udala (1993). “El euskera en Valdizarbe. Testimonios orales y escritos”, pág. 4. Al hilo de la chanza me viene a la memoria el fenómeno, que apuntaba Koldo Mitxelena, de laminación lingüística reflejado en la chanza, síntoma del proceso de desaparición del euskera en Valdizarbe. Se aprecia como el hablante siente inconscientemente que hay frases en las que se expresa mejor en castellano y así mezcla con espontaneidad los dos idiomas, incluso en las canciones o recitaciones de frases hechas.
(19) Vélez, Xabier (libro sobre la historia de Gares que se publicará en 2012, está ordenado cronológicamente, ver 25.07.1888. Relato de María Aranzadi).Desconocemos el significado de “sembelen” aunque probablemente haga referencia a algún toro.
(20) Clavería, Carlos. “Navarra, 100 años de nacionalismo vasco 1878-1931”, Fundación Sabino Arana, Tomo I, pp. 143-144. También en Arrese, Pedro (2002). “Efemérides de Navarra”, pág. 124.
(21) Satrustegi, Jose Maria (1990). “Nafar hizkuntza Nafarroan”, en E. Cobreros, “Euskeraren lege araubideari buruzko jardunaldiak”, pág. 25.
(22) Aceldegui Apesteguía, Alberto (2002). “Alcaldes y regidores de Puente la Reina (1677-2002)”, pág. 305.
(23) Vélez, Xabier (libro sobre la historia de Gares que se publicará en el 2012, está ordenado cronológicamente, ver 16.5.1931).
(24) Arana, Aitor y otros (2009). “Diccionario castellano vasco de Valdizarbe”, pág. 204. También en www.euskeraenvaldizarbe.blogstop.com. Durante la década de los 70, y antes de la reforma del puente románico, hemos recogido el testimonio de la existencia de un grafito, con la palabra Gares, en el arco más occidental del puente románico. El dato fue relatado a nuestro informante S. Arregui por el padre Belda, arqueólogo de la orden religiosa de los padres Reparadores.
(25) Jimeno Jurío, José María (1999). “Puente le Reina. Confluencia de rutas jacobeas”, Revista Panorama 29, pág. 12. También del mismo autor (2007) “Merindad de Pamplona. Historia de Puente la Reina y Eunate”. El autor dice que el topónimo Gares “no figura en la documentación oficial redactada en latín o en romance”.
(26) Arana, Aitor y otros (2009). “Diccionario castellano vasco de Valdizarbe”, pág. 205. También en www.euskeraenvaldizarbe.blogstop.com
(27) Decreto Foral 229/1991 13 de junio (BON 80/1191).
(28) Ordenanza reguladora del uso y el fomento del euskera en el ámbito municipal. Boletín Oficial de Navarra nº 66, 31 de mayo de 2010.
(29) Sentencia 000189/2007 del Tribunal Superior de Justicia de 16 de abril de 2007: “Declaramos que en las señales de tráfico que sean indicativas de la localidad Cizur Mayor deberá obrar además de la denominación en castellano o indicando, la de euskera Zizur Nagusia”.
(30) Acuerdo de Gobierno de Navarra de 25 de septiembre de 2006. El cambio lingüístico en la señalización está supeditado “… a la sustitución periódica de conservación, mantenimiento o renovación”.
(31) Díez y Díaz, Alejandro (1977). “Monasterio de comendadoras de Zubiurrutia en Puente la Reina”, pp. 21-22.
(32) Información facilitada por Mikel Belasko vía correo electrónico.
(33) Aceldegui Apesteguía, Alberto (2007). “Un paseo por Puente la Reina-Gares”, pág. 203.
(34) Wikipedia. “Gares
(35) Información facilitada por Mikel Belasko vía correo electrónico.
(36) Armendariz Martija, Javier (2008). “De aldeas a ciudades. El doblamiento del primer milenio antes de Cristo”. En su libro no menciona ningún resto de época romana en Puente la Reina/Gares aunque a través de correo electrónico nos comenta que además de en Valdizarbe “sí que hay algunos pequeños yacimientos de poca importancia por el término municipal” y añade que “probablemente, sí hubo ocupación en Murugarren durante la época romana, pero lo cierto es, que este yacimiento está totalmente arrasado”.
(37) Belasko, Mikel (1996). “Diccionario etimológico de los nombres de los pueblos villas y ciudades de Navarra”, pp. 362-363.
(38) Información facilitada por Mikel Belasko vía correo electrónico. Por otra parte, no queremos dejar de comentar el siguiente dato. A través de Internet sabemos que Gares también es un apellido (nos lo presenta como apellido de origen judío www.genealogiajudia.com/GARES ), aunque desconocemos su origen geográfico. Sin embargo, si tenemos en cuenta su distribución en España no parece tener relación con Puente la Reina-Gares (según www.miparentela.com/mapas/detalles/gares.html está presente en las provincias de Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante y Sevilla).
(39) Nos queda la duda de conocer qué había alrededor de la iglesia de San Salvador, anterior a la fundación de Puente la Reina y existente desde, al menos, el año 1093. Sabemos que su probable ubicación estaba a unos 300 metros al sur del puente, en la actual fuente de San Martín, antiguamente denominada fuente de San Salvador. Sobre este tema está trabajando el arqueólogo garestarra Javier Armendáriz. Adelantó algunos datos sobre un posible puente anterior al románico en San Salvador en el prólogo del libro “Historia de Puente la Reina y Eunate” perteneciente a las obras completas de Jimeno Jurío.


Laburpena

Gares toponimoaren izena ahoz transmititu da maila sozial guztietako euskaldunen artean, gutxienez, zortzi mendetan zehar. Ezagutzen ditugun toponimoaren erabileraren arrazoiak, historikoki, hiru multzotan sailkatzen ahal ditugu. Lehenengo multzoa euskaldunek osatzen dute, euren komunikazio arruntean toponimoa modu naturalean erabiltzen baitzuten. Bigarren multzoa XVII. mendean sortzen da, Moret aitaren hipotesi baten ondorioz. Hark Gares izena Erromatar garaiko Cares herriarekin lotzen du, toponimoak duen balizko antzinatasunak herriari noblezi kutsua ematzen baitio. Hirugarren multzoa Garestik euskara desagertuta zegoenean sortu zen, hots, oro har, euskarazko toponimoa gorde nahi zuten euskaltzaleak ziren. Azkenik XX. mendean toponimoaren ofizialtasuna lortzen da. Gares zer den eta zer esan nahi duen oraindik jakin ez badugu ere, Puente la Reina herriaren fundazio unetik dela esan daiteke.

Resumen

El nombre de Gares se ha transmitido de forma oral, al menos durante ocho siglos, entre los euskaldunes de todas las clases sociales. Las motivaciones que conocemos en el uso del topónimo vasco han sido historicamente tres. En el primer grupo están los euskaldunes que han utilizado en su comunicación el nombre de la población de forma natural. El segundo grupo surge en el siglo XVII con el padre Moret, cuando éste enlaza Gares con los pueblos carenses de época romana, otorgando al pueblo un halo de nobleza por su antigüedad. El tercer grupo surge al desaparecer el euskera y está formado por amantes de la lengua vasca que pretenden conservar la denominación tradicional. Finalmente, a finales del siglo XX se consigue la oficialización del nombre. A pesar de que desconocemos la ubicación y el significado del nombre Gares se puede afirmar que el topónimo exite desde la fundación de Puente la Reina.

martes, 5 de abril de 2011

Siglo XII-XV

Todos los datos de que disponemos anteriores al siglo XVI no nos permiten asegurar con precisión hasta qué punto estaba extendido el uso de la lengua en la población. Es difícil encontrar documentación porque aún no se había institucionalizado la utilización de escribanos y notarios, y porque apenas se ponían por escrito más que algunas donaciones reales. Los únicas referencias que tenemos corresponden a la toponimia y a los censos de población. Tanto en unos como en otros los nombres tiene un claro origen vasco.

1146 - Puente la Reina/ Gares: Estando en Estella, García Ramírez concede a los caballeros del Temple, que residían en aquella población vieja, Murugarren, Muro-garreiz, cerca de la Pont Regine, el singular privilegio de poder vender pan de los hórreos, graneros, y vino a los romeros. El padre Javier López Andoño señala que quizás de ese Muro-garreiz se derive el topónimo Gares como denominación popular, que señalan los topónimos de Garesbidea. (XV, 1146)

1215 - Puente la Reina/ Gares: Ximenez de Rada, natural de Puente y arzobispo de Toledo, se encuentra en el Concilio de Letrán, en Roma, y en presencia del Papa comienza y acaba en lengua latina su alocución, pero como se hallasen presentes

gentes de diversas partes del mundo, que no todos entendían latín, queriendo satisfacer a todos, mostrando su facundia, exponía lo más esencial del sermón en diversas lenguas, en el que él era muy universal. En la romana e italiana, que es una mima, en la tudesca, que de otra manera decimos alemana, en la francesa e inglesa y castellana, y también en la navarra, llamada de otra manera cántabra, que comúnmente decimos bascongada, la cual era su natural y materna lengua.

 (J.J., NHE, pág. 65; XV, 1215)

1233 - Puente la Reina/ Gares: En la población vieja de Murugarren, que sigue habitada por gentes de la tierra, rural y de condición pechera se habla en vascuence y han elegido al buruzagi. (XV, 1233)

1244/ 1264 - Puente la Reina/ Gares: La primera referencia histórica del topónimo Gares aparece en los censos de Olite de estos dos años. Por tres veces aparece censado un tal G. Iohan Garesco, vecino del barrio de la Solana. Es ésta una época en la que se va configurando el apellido, tal y como lo entendemos hoy en día, y el registro enumera una larga lista de ellos en forma de patronímicos, hipocorísticos, gentilicios, oficios, condición social y cualidades físicas y morales, transcritos indistintamente en castellano y en euskera. Aparecen muchos gentilicios del valle, como, por ejemplo, Annorbe, Ucar, Tirapu y Legarda, pero sólo en el de Gares se utiliza el sufijo -ko, literalmente "de Gares". (Ciervide, Ricardo y Sesma, Jose Ángel. Olite en el siglo XIII: Población, economía y sociedad de una villa navarra en plena Edad Media. Diputación Foral de Navarra. Institución Príncipe de Viana. Pp. 170, 364, 416)
1366 - Obanos: Censo de los pueblos de Valdizarbe con listado de nombres. Tomando como referencia a Obanos vemos que muchos de los apellidos, que por entonces delataban generalmente profesión, gentilicio o expresaban una cualidad de la persona, tienen un claro origen vasco: Arçaya (pastor), Gaykoa (de arriba), Larrateko, Iriuarren, Iriart, Subiza (término de Adiós), aunque la mayoría son de composición latina, que es lo común incluso en las tierras tradicionalmente vascófonas: Sanchiz, Aznariz, Iniguiz, Xemeniz, Yuaynnes... Aparte de algunos cuyo significado es dudoso, como, por ejemplo, Poquin y el compuesto Xemeniz de Roayn, sólo dos pueden tener un sentido a la luz del romance: Sanctacara y Laabadia.